viernes, septiembre 19, 2008

Cazorla. Casas Cueva



Historia de las Casas Cueva







fuente:http://www.casascuevacazorla.com/




Los primeros datos de la existencia de Cuevas como vivienda data de la Edad Media, durante la ocupación de los árabes, debido a emigraciones esporàdicas y gracias a la facilidad de su construcciòn. Su mayor auge se produjo en el Reino de Granada, favorecido por las características del terreno.


En Hinojares hay una zona llamada "Barranco de los Moros" y son quizás los primeros indicios de estas viviendas en nuestro pueblo. Pero es en el siglo XIX - XX cuando se produce el definitivo arranque del trogloditismo en la zona de la Hoya Baza-Guadix (y en Hinojares por su cercanía goegráfica), ocupadas por labradores y jornaleros. No había ni tiempo ni medios económicos para la construcción de casas, por lo que lo "más fácil" era hacer la vivienda excavada en la tierra y conforme aumentaba la familia se excavaban nuevas habitaciones.


Hoy en día, en el siglo XXI viven en ellas familias que han heredado esta vivienda de sus

padres o abuelos y siguen habitándolas debido a su confortabilidad (buena temperatura), adaptadas a los servicios e instalaciones actuales. Es más, estos últimos años se han revalorizado mucho a causa del gran número de cuevas rehabilitadas par Turismo Rural.


Características de su Arquitectura

Están excavadas sobre terrenos arcillosos y poco permeables, concretamente en Hinojares, sobre arcilla roja, que aunque es un material muy duro, es moldeable para darle forma a las diferentes habitaciones. Estas suelen tener forma rectangular y techos abovedados.

La separación entre una habitación y otra era con cortinas para facilitar la circulación de aire, aunque se han sustituido por puertas, ya que se les ha hecho un nuevo sistema de ventilación directa al exterior por el techo con una ventanilla. La principal característica de esta vivienda es precisamente cálida en invierno y fresca en verano.

Además, sorprende la notable ausencia de ruidos dentro de ellas.
Este tipo de vivienda, por su arquitectura, su enclave en los cerros, su temperatura y bajo impacto ambiental, le ofrece al pueblo de Hinojares gran riqueza y tipismo arquitectónico, además de ser las únicas dentro del Parque Natural de Cazorla Segura y Las Villas.




Por qué restaurar una CUEVA?

Surge la idea primero por el sucesivo abandono como vivienda permanente, además del crecimiento de una actividad nueva en Andalucía que es el Turismo Rural, una forma diferente y atractiva de pasar unos días en la montaña, en un pueblecito o cerca de la playa.

Pues bien, las Casas-Cueva es un elemento diferenciador y aún más especial, si cabe, dentro de este Turismo. Aquel que oye hablar de ellas alguna vez, tiene la curiosidad de verlas o de pasar unos días en una vivienda troglodita y sentir o vivir como nuestros antepasados.


CUEVAS PARA DESCANSAR:



1.Cueva de María

Tipo: Casas cueva .

Para Dos / Tres personas.

Habitaciones

La estancia dispone de:

  • Baño : 3 m²
  • Cocina : 4 m²
  • Dormitorio : 11 m²
  • Salón : 16 m²
  • Terraza : 15 m²

.

Equipamiento

- Cocina - Lavadora
- Terraza particular - Chimenea
- Reproductor DVD - Juegos de mesa
- Plancha - Bañera Hidromasaje (jacuzzi)
- Secador de pelo - Calefacción
- Televisión - Sistema de ventilación
- Parque - Cuna - Armario en dormitorio
- Mesitas de noche - Lenceria de cama
- Frigorífico - Microondas
- Cafetera - Tostador
- Aparcamiento junto a la casa - NO se admiten animales
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2. Cuevas del Negratín.


Características

Estas viviendas en Cueva son de nueva construcción, con grandes bóvedas en los techos, destacan por tener una buena iluminación y ventilación gracias a sus amplios ventanales en el salón y dormitorios desde donde observamos el sur de la Sierra de cazorla y el Altiplano de Granada.

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3.Cueva de Topete

Situación

En el barrio de Cuevas Nuevas, a 500 m. del pueblo de Hinojares, en la falda de la montaña y dentro del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Magníficas vistas del valle del Río Turrilla, a los barrancos del Río Guadiana Menor y a Sierra Nevada.

Características

Casa Cueva restaurada en el 2003, en la que se ha mantenido su estructura original de dormitorios y cocina, añadiéndole un cuerpo de casa para un dormitorio y el cuarto de baño. La vivienda está adecuada para el acceso a minusválidos. Regalo de entrada a Piscina municipal olímpica de 50 x 25 m. en Julio y Agosto.

Distribución

Todo en planta llana y de la siguiente manera:

* Exterior: con vistas a Sierra Nevada, una barbacoa y una fuente, junto con una jardinera que hace de mesa rodeada de asientos hechos con antiguos maderos. Arriates de plantas aromáticas y amplio aparcamiento.

* Interior: un recibidor, salón cocina con chimenea, horno de leña y tv, dos dormitorios de matrimonio con supletorio y uno de ellos con bañera hidromasaje y lavabo, un dormitorio doble, un cuarto de baño completo también con bañera hidromasaje.Clic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar


4.Cuevas La Teja

Situación

Junto a la aldea de Campo Cámara, en el límite de la provincia de Granada y Jaén, a 15 km. del Embalse de la Bolera y del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas.

Caracteristicas

Complejo de Casas Cueva restauradas en el 2001, con amplio espacio en el esterior, ideal para el descanso y recreo.

Distribución

Complejo de nueve Casas Cueva co Clic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar n capacidad desde 2 a 10 personas dependiendo de la casa. Ideal para grupos grandes cogiendo varias casas. Todas con cocina, uno o dos cuartos de baño, salón con chimenea, tv, barbacoa y mobiliario de terraza independiente para cada casa. Piscina de 10 x 6 común para todo el complejo.

5.Cueva de Lola

Situación

En el barrio de Cuevas Nuevas, a 500 m. del pueblo de Hinojares, en la falda de la montaña y dentro del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Magníficas vistas del valle del Río Turrilla, a los barrancos del Río Guadiana Menor y a Sierra Nevada.

Características

Casa Cueva restaurada en el 2000, con los dormitorios situados en la parte de cueva, y en el cuerpo de casa añadido está el cuarto de baño y un salón - cocina donde se ha mantenido un techo en bóveda simulando la arquitectura original de las cuevas. Regalo de entrada a Piscina municipal olímpica de 50 x 25 m. en Julio y Agosto.

Distribución

Todo en planta llana y de la siguiente manera:

* Exterior: con vistas a Sierra Nevada, una barbacoa y una jardinera de mesa rodeada de asientos hechos con antiguos maderos. Arriates de plantas aromáticas y amplio aparcamiento.

* Interior: un salón-cocina con chimenea y tv, dos dormitorios de matrimonio y un sofá cama, un cuarto de baño completo.


6.Cueva del Turrilla

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Situación

En el barrio de Cuevas Nuevas, a 500 m. del pueblo de Hinojares, en la falda de la montaña y dentro del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Magníficas vistas del valle del Río Turrilla, a los barrancos del Río Guadiana Menor y a Sierra Nevada.

Características

Casa Cueva restaurada en el 2000 y nueva reforma en junio del 2005. Los dormitorios están situados en la parte de cueva, y en el cuerpo de casa añadido está el cuarto de baño y un salón - cocina de 35m2 donde se ha mantenido un techo en bóveda simulando la arquitectura original de las cuevas. Regalo de entrada a Piscina municipal olímpica de 50 x 25 m. en Julio y Agosto.

Distribución

Todo en planta llana y de la siguiente manera:

* Exterior: con vistas a Sierra Nevada, barbacoa y un cántaro como fuente, junto con una jardinera que hace de mesa rodeada de asientos hechos con antiguos maderos. Arriates de plantas aromaticas y amplio aparcamiento.

* Interior: Salón con chimenea y tv, cocina completa, un dormitorio de matrimonio y otro con una cama de matrimonio y dos individuales, un cuarto de baño completo con bañera hidromasaje.


7.Cueva del Mesto

Situación

En el barrio de Cuevas Nuevas, a 500 m. del pueblo de Hinojares, en la falda de la montaña y dentro del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Magníficas vistas del valle del Río Turrilla, a los barrancos del Río Guadiana Menor y a Sierra Nevada.

Caracteristicas

Casa Cueva restaurada en el 2000, manteniendo su estructura original. Todas las dependencias están en cueva, lo que favorece su temperatura constante y ausencia de ruidos, además de una perfecta iluminación y ventilación, ya que tiene tres ventanas y un nuevo sistema de circulación de aire. Regalo de entrada a Piscina municipal olímpica de 50 x 25 m. en Julio y Agosto.

DistribuciónClic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar

Todo en planta llana y de la siguiente manera:

* Exterior: con vistas a Sierra Nevada, una gran barbacoa y un cántaro como fuente, junto con una piedra de molino de aceite que hace de mesa rodeada de asientos hechos con antiguos maderos. Arriates de plantas aromáticas, zona de césped y amplio aparcamiento.

* Interior: un salón - cocina con chimenea y tv, dos dormitorios de matrimonio, uno con bañera hidromasaje y ambos con un supletorio, dos dormitorios dobles, dos cuartos de baño completos.

martes, junio 10, 2008

Juslibol, Zaragoza

fuente: http://www.turismodezaragoza.es/provincia/pueblos.php?item=911



La localidad de Juslibol pertenece a la Comarca de Zaragoza y está situada a Km. de Zaragoza y metros de altitud.
Su término tiene una superficie de kilómetros cuadrados y cuenta con una población aproximada de habitantes, a los que se conoce con el gentilicio de .


Juslibol se encuentra asentado sobre las laderas del escarpe de yesos que delimitan la zona norte de huertas del Ebro, lo que impide su desarrollo urbanístico ya que la zona de huertas es una zona inundarle. Posee una espléndida huerta, que a pesar de la cercanía del Ebro se riegan con aguas del Gállego.

En su término municipal se encuentra el campo de maniobras de San Gregorio, el campo de maniobras más grande de Europa.

Algunos de sus habitantes viven en casas cuevas totalmente reformadas para las comodidades de hoy en día.
En la parte superior del casco urbano es localizan las antenas de Juslibol, uno de los principales repetidores que presentan servicio a la ciudad de Zaragoza y entre dichas antenas y el casco urbano una enorme cantera que principalmente extrae gravas para la construcción.
De la edad media encontramos los restos del castillo de Miranda.
El espacio natural del Galacho de Juslibol es un meandro abandonado del Ebro que posee una gran diversidad de fauna y flora.

Meseta de Loes en China









La gran muralla verde de China








Rafael Poch de FeliuLa Insignia*.

Publicado originalmente en el diario La Vanguardia, de España.

Es como un inmenso zigurat, aquellos templos-observatorio mesopotámicos que inspiraron el mito bíblico de la torre de Babel. O como una pirámide maya. Pero es una montaña. Aunque también es monumento; al trabajo, continuado y desesperado, de centenares de generaciones de campesinos chinos. En la meseta de loess del curso medio del Río Amarillo (Huanghe), apenas hay lugares que no hayan sido trabajados. Hasta donde alcanza la vista, terrazas y campos divididos por muros de tierra apisonada.












La gente trabaja las laderas y los barrancos más inverosímiles y hasta vive en ellos: para unos cuarenta millones de habitantes de esta meseta, los "Yaodong", unas casas-cueva excavadas en los barrancos, son morada.




La región es algo mayor que España y comprende trozos de las provincias de Shanxi, Gansu, Shaanxi y la región autónoma de Ningxia. Durante siglos, los campesinos abonaron con sus huesos este paisaje inmenso y anciano, una de las zonas agrícolas más antiguas del planeta y matriz de la civilización china. Su secreto es el loess, una arcilla muy fina formada por polvo de roca que, transportada por los vientos se fue asentando aquí durante milenios.







Del loess resulta una tierra fértil, pero frágil. Siglos de deforestación, excesiva población y pastoreo, resultaron en un ecosistema desertificado. Cualquier lluvia fuerte hace que la tierra sea violentamente arrastrada por los torrentes de esta región, que, vista desde el avión, es como un millón de pequeños cañones del Colorado. El agua fluye por sus ramblas, cruelmente secas la mayor parte del año, hasta alcanzar el gran río o sus tributarios. Hace 1500 años que el Huanghe ya se llamaba "Amarillo", como el Mar en el que desemboca, y no por capricho.



Si los grandes ríos europeos llevan una media de 50 gramos de tierra por medio metro cúbico de agua, el Amarillo puede llegar a transportar hasta 300 kilos. Es un río de fango amarillo cuyas avenidas costaron la vida a millones de campesinos y hacían variar hasta mil kilómetros, el lugar de su desembocadura, bien cerca de Pekín, bien cerca de Shanghai. "Es como si el Rhin desembocara ahora en Hamburgo, y ahora en Cádiz", explica la profesora Dolors Folch en su libro, La construcción de China.


El agua es oro aquí. Las peleas sangrientas entre comunidades por el agua, a veces con aspecto de pequeñas guerras civiles locales, eran endémicas, como la miseria. En zonas de Shanxi, el saludo habitual campesino en el norte de China -que no es "¿qué tal?", sino un "¿has comido?"- se transformaba en un "¿has bebido?", pues la dieta básica solía ser una sopa de gachas de maíz, que aun hoy es el alimento básico invernal del campesino norcoreano. Y esa comida, más que comer, se bebe. Hasta el punto de que un comentario elogioso sobre alguien, se refiere a que se alimenta de algo más que gachas en remojo y puede sonar así de rústico; "es un buen tipo, come alimento seco y caga sólido".








La tierra de loess es dura como el cemento. Los primeros emperadores chinos construyeron con ella el sector de la gran muralla que transcurre por el norte de esta región, marcando la frontera histórica entre tierra cultivable (China) y la gran pradera de los pueblos de la estepa de tradición nómada pastoril. Pero esa tierra dura se convierte en liviana cuando por ella ha pasado el arado del campesino en primavera. Es entonces cuando los vientos de la estación se encargan de levantarla en nubes amarillas y llevársela hasta Pekín, Corea o Japón en forma de devastadoras tormentas de arena.



La aridez de la meseta es extrema. Ni un solo árbol. Pero no siempre fue así. El eminente geógrafo e historiador chino Shi Nianhai, ya fallecido, demostró que esta región, hoy rugosa y accidentada, era llana hace dos mil años y que sus gargantas y barrancos fueron resultado de la acción del hombre, especialmente después de la introducción de cultivos del nuevo mundo que incrementaron la erosión. Las crónicas antiguas apoyan esa hipótesis al explicar que el primer emperador chino, Shihuangdi, hizo construir una amplia carretera de 600 kilómetros de longitud y cien metros de ancho, a través de esta meseta, una labor que habría sido imposible con la técnica de entonces y el actual relieve.


Para que la meseta amarilla se convierta en verde no hay más que dejar de cultivarla, explican en Yulin, centro comarcal del norte de Shaanxi, los profesores Yoko Fukao y Ayumi Yasutomi, de la Universidad de Tokio. La pluviometría del lugar, unos 400mm anuales (Barcelona, entre 500 y 600mm) permite sostener una recuperación natural y espontánea de la capa vegetal. Los dos profesores animan aquí un proyecto muy particular contra la desertificación. Cuando el pasado octubre lo expusieron en un congreso realizado en la Universidad de Hong Kong, Yasutomi rompió más de un esquema. Dijo, por ejemplo, que China es un país mucho mas libre que Japón, su país, que el anarquismo y la indisciplina de los chinos tiene un gran potencial frente a la rigidez social japonesa, y que uno de los problemas del presidente Mao fue que "quiso convertir en japoneses a los chinos", lo que provocó un estallido de carcajadas.



Fukao creó en Yulin el "Centro para la recuperación de la ecología y la cultura en la meseta de loes" (CREC), una iniciativa con ciertos momentos mágicos. El primero fue cómo se consiguieron los fondos, de la empresa de automóviles "Toyota"; "no hubo que escribir nada, el ejecutivo responsable lo decidió todo en una entrevista personal, casi mirándome a los ojos", explica Yasutomi. El segundo fue descubrir, en Yulin, al Señor Zhu Xubi, un carismático septuagenario ex funcionario del departamento de forestación, pobre y que apenas sabe hablar el dialecto de Pekín, la lengua china estándar. El "viejo Zhu", como le llama la gente respetuosamente, ha dedicado su vida a plantar árboles. Sus bolsillos siempre están vacíos, porque en cuanto tiene unos yuanes, se los gasta en semillas, pero es un millonario si uno cuenta el capital de afecto y respeto que le rodea. Tras haber vivido de todo, incluido las talas de árboles del Gran Salto Adelante y los desórdenes de la revolución cultural, Zhu hizo un descubrimiento mayor: que las creencias populares en dioses y espíritus son en esta región la mejor base para la reforestación.
Zhu, que se declara completamente ateo, observó que los campesinos, que lo arrasaban todo, no cortaban los árboles en determinados lugares, por ejemplo junto a las tumbas y en las zonas de templos, para no ofender a los espíritus.


En esta región de la meseta del Río Amarillo cada pueblo tiene por lo menos unos o dos templos ("Miao hui"), sostenidos por la comunidad. Como suele ocurrir en China, los templos campesinos son una mezcla de budismo, taoísmo confucionismo y creencias locales. La gente acude a pedir favores a una amplia panoplia de dioses y espíritus protectores. En el de Huashiyan, cerca de Yulin, se rinde culto a Guanyu, un personaje de la saga de los "Tres reinos" (San guo, del Siglo III), junto a estatuas de Buda.
En otros, hasta el presidente Mao y Zhu Enlai, tienen sus propios altares… Fue así como, montado en la tradición, Zhu organizó una red de reforestación, autónoma y civil, basada en su propio prestigio y relaciones personales ("guanxi"), y mucho más dinámica y eficaz que la política oficial de reforestación, que los campesinos observan muchas veces por meras razones económicas y sin entender muy bien lo que está en juego.







La red del viejo Zhu implica a unos 200 voluntarios y sesenta templos. En Huashiyan se han plantado 120 hectáreas en siete años. En el de Heilongtan, no muy lejos del anterior, otras 80 hectáreas. Algunos pueblos de la región han entrado en la red. Uno de ellos es Gaoxigou, una aldea de 522 habitantes muy forestada y cuidada. Su jefe, Gao Jinren, afirma con orgullo que, "cuando cae un chaparrón, el agua de nuestras rieras no baja turbia y marrón, sino clara", porque la vegetación mantiene el suelo y evita la erosión. Gao, que me canta el himno del pueblo, en el que se habla de "construir un nuevo mundo siguiendo al Partido", está orgulloso del sistema de su comunidad. Los campos de cultivo son responsabilidad familiar, es decir semiprivados, pero los bosques reforestados, por los que se recibe una subvención, son comunales ("comunistas"), igual que el cuidado de carreteras, la administración del agua y el seguro médico, basado en una cotización de diez yuanes al año que cubre la mitad de los costes. En 2001, el pueblo estableció que cada hogar debe plantar anualmente entre 300 y 500 árboles al año y si no lo cumple tiene que pagar una multa de dos a cinco yuan por árbol. El ganado cabrío y ovino se mantiene estabulado para preservar la capa vegetal. A mi comentario de que el pueblo ha hecho una síntesis entre Mao y Deng Xiaoping, Gao niega rotundamente; "yo sigo a Mao", dice.

"Sólo la prosperidad general de todos los vecinos, es verdadera", afirma enérgicamente cuando se le sondea sobre la desigualdad y las ventajas de las formulas cooperativistas.


Gaoxigou es un pueblo bonito y cuidado, que incluso atrae a gente de la ciudad para descansar, algo muy excepcional en un país en el que el paisaje rural pintoresco es casi una rareza. Pregunto al viejo Zhu cual es el principal orgullo de sus cincuenta años de labor reforestadora: "trabajar para el pueblo", responde. En este rincón de la meseta, restablecer el entorno, convertir el amarillo en verde, también es una cuestión de valores. Pero la situación está bien lejos de ser un cuento de hadas.


Cada año por estas fechas, centenares de miles, mejor dicho, millones, de chinos, plantan árboles. Ocurre desde hace 26 años, desde que una resolución de la Asamblea Nacional estableciera, en 1981, que, "todos los chinos de mas de 11 años, excepto los ancianos y enfermos, los débiles e inválidos, deben plantar voluntariamente de tres a cinco árboles, o realizar un trabajo de cuidado de árboles y planteles equivalente". Se trata de un proyecto de 70 años que debe extenderse hasta el 2050: crear un "muro de contención" verde a lo largo de 4480 kilómetros alrededor del desierto de Gobi en el noroeste de China; la "Gran Muralla Verde de China". Alrededor del 27% del territorio de China es desierto, más de 2,6 millones de kilómetros cuadrados. Al avance de la desertificación se le opone la mayor campaña de reforestación de la historia.


Oficialmente los "bosques" cubren el 18% de la superficie del país, casi dos puntos más que hace dos años, y el objetivo para el 2010 es alcanzar el 20%. Según cifras que se encuentran en la red, anualmente se dedican a ésta labor en el conjunto del país 540 millones de personas, el 46% de la población china útil, y se plantan 2200 millones de árboles. Si esas cifras fueran correctas- algo bastante discutible- se habrían plantado ya 55.700 millones de árboles desde 1981 en una superficie similar a la mitad de España. No hay duda de que el esfuerzo y la voluntad aplicada son meritorios, pero, ¿cuál es la realidad?. Como tantas veces ocurre en China, los resultados están lejos de ser satisfactorios.
Sujichaga es un pueblo mongol del sur de la provincia de Mongolia Interior. Su nombre significa "agua buena", explica la señora Narenhua, jefa local del partido, porque en algún tiempo aquí hubo fuentes. Es un nombre bonito para un lugar tan seco y desangelado donde caen 200 milímetros de lluvia al año, una cantidad similar a la de ciertas zonas del Bajo Aragón. A solo unos 300 kilómetros al norte de la Meseta del Rió Amarillo, el paisaje es aquí bien distinto: una gran llanura desértica. Hoy, el proceso de desertificación que se vive aquí, ocasionado por el consumo de hierba del ganado, el retroceso de la pradera a costa de la agricultura y la deforestación, proporciona un segundo punto de origen a las tempestades de arena, que se suma al de la meseta del río Amarillo, y al tercero, exterior a China: las estepas del Kazajstán.


Hasta los años cincuenta y sesenta, la población local era nómada y se desplazaba en busca de pastos y agua, lo que permitía que la pradera se recuperase. El "progreso" de la política china forzó al mongol a descender del caballo y asentarse. Centenares de miles de emigrantes chinos de otras provincias pobres acudieron al lugar. La población se incrementó. Donde antes había uno o dos habitantes por kilómetro cuadrado, una densidad soportable para la pradera, se instalaron diez, y además sedentarios que practicaban tanto la ganadería como la agricultura, lo que aumentó la presión sobre el entorno y rompió un equilibrio tradicional. Como todos los habitantes del pueblo, la señora Narenhua pertenece a la primera generación de mongoles sedentarios y hoy participa en los intentos oficiales de arreglar el desaguisado.


La jefa me lleva en el todo terreno de la policía local, que conduce su hijo, a una plantación de árboles que forma parte de la "Gran Muralla Verde", una lastimosa hilera de chopos escuálidos, de débil y frágil aspecto, que echan sus raíces en la arena y es descrita como "bosque" por la estadística oficial. Es un ejemplo claro de lo que los chinos describen como "árboles pequeños y ancianos" (Xiao Laoren Shu), muy vulnerables a las plagas. En Ningxia, una provincia colindante, al sur de esta región, varios miles de millones de estos chopos han sido destruidos por una plaga de escarabajos. La señora Narenhua explica que "como máximo" los árboles duran unos veinte años. La inutilidad de la empresa parece manifiesta. La pregunta es si sirve de algo para retener la arena y recomponer el tejido vegetal. Según Jiang Gaoming, profesor del Instituto de Botánica de la Academia de Ciencias china, la respuesta es "no".


Las zonas arenosas de China pueden dividirse en dos categorías; "inutilizables" para la agricultura, como las zonas desérticas de Xinjiang, y "utilizables", como ésta zona de Mongolia Interior que abarca unos 150.000 kilómetros cuadrados, equivalente a casi una tercera parte de la superficie de España. La vegetación se compone de hierba, matorral, y, muy por detrás, árboles. Según Jiang, la actual estrategia de plantar árboles en zonas áridas y semiáridas para afrontar problemas causados por la falta de hierba es errónea, y, "está diseñada para ser vista por los funcionarios que aprueban las subvenciones". Lo que hay que hacer es prestar más atención al matorral y a la hierba.




Mejor hierba que árboles
La hierba es mucho más eficaz que los árboles para fijar el suelo y prevenir las tormentas de arena, y no necesita ser plantada, "simplemente basta con protegerla para que crezca sola", afirma. En las zonas húmedas, un bosque equivale a un contenedor de agua, pero en las secas los árboles actúan como bombas succionadoras de agua, dice por su parte Wang Xian, profesor de la universidad forestal de Pekín. En la zona de Yulin donde opera el viejo Zhu, algo de eso está ocurriendo: la capa freática ha descendido tres metros a causa de la masiva plantación de árboles. Casi todos los pequeños charcos y lagos que aparecían entre las dunas y muchas fuentes se han secado.

"Los árboles consumen agua subterránea, mientras que la hierba solo usa agua de lluvia", dice Jiang, según el cual, "nuestras repetidas advertencias han tenido por resultado que ahora se preste más atención al matorral y la hierba".


En China existe la creencia de que las hierbas restan agua y nutrición a los árboles, así que cuando se planta un árbol se despeja toda la zona a su alrededor. En Yulin, la red del viejo Zhu ha logrado, con grandes esfuerzos, introducir una política que respete la hierba lo que sostiene el terreno mucho mejor.



Como resultado de ese giro, desde la terrible sequía de 1999 en Sujigacha se ha establecido la norma de mantener al ganado estabulado entre marzo y junio, y sólo se permite una cabra por mu, la medida tradicional china de superficie agraria equivalente a 0,0667 hectárea (15 mues = 1 hectárea). De esta forma, se intenta evitar la destrucción de la capa vegetal que si se la deja descansar puede recuperarse en tres o cinco años, explica Bao Jinshan, jefe local del departamento forestal. Aunque se han malgastado muchos esfuerzos, la situación no es un fracaso total. China es demasiado grande y sus resultados de forestación tan diversos como sus regiones, pero la estrategia arbórea en zona áridas debe corregirse.


Según Jiang Gaoming, el énfasis de la campaña de forestación debe ponerse en las zonas montañosas y parte de las llanuras del este de China, restableciendo el bosque en las zonas tropicales y templadas, lo que aliviaría la sequía en el oeste de China. Al mismo tiempo, "debe cesar la plantación de árboles en la pradera y en los desiertos, y en su lugar permitirse que la hierba y los arbustos crezcan naturalmente".


En un país que tiene la más crítica relación entre tierra cultivable y gente que depende de ella para subsistir, ceder tierra de cultivo, para que crezca la hierba y el matorral es complicado. Desde hace años, el gobierno chino practica una política de subvenciones pagando a los campesinos por ceder esa tierra y por plantar árboles en ella. El mecanismo funciona, pero las condiciones "de mercado" y las inercias burocrático-administrativas, además de la ignorancia, lo complican todo. Muchas veces para el funcionario es más importante el cumplimiento formal del plan sobre el papel, que la realidad de su verdadero impacto en el terreno. La búsqueda del beneficio determina la elección de especies de crecimiento rápido, que alimentan a la industria papelera, pero que degradan el entorno. El resultado es muy ambiguo.

Otro grave problema se deduce del hecho de que en China el grueso del ganado se concentra en las zonas áridas y semiáridas del oeste ecológicamente muy vulnerables, como Mongolia interior, Xinjiang y Tibet. Lo ideal sería que esos animales consumieran rastrojos, que son subproducto de la acción agrícola, pero esos rastrojos se encuentran en el este del país y no en el oeste, en provincias como Henan, Hebei y Shandong, que tienen una capacidad muy superior para sostener ganado. "Pero en el este los rastrojos se queman, y en el oeste, donde podrían alimentar al ganado, se presiona al límite al medio ambiente para sostenerlo", explica el especialista.
Al final, la clave de la recuperación del tejido vegetal es convertir en yermo terreno cultivado, pero los campesinos necesitan esa zona. Cultivan hasta las pendientes más inverosímiles no por capricho, sino por estrictas razones de subsistencia.


La situación demográfica no mejorará hasta dentro de cincuenta o cien años, así que de lo que se trata es de compensar la cesión de esa zona agrícola, mediante otros recursos, como las subvenciones, poner al campesino a cuidar el entorno, desarrollar cultivos biológicos que dan más ingreso, convertir pueblos degradados y sucios en entornos agradables que atraigan a gente de la ciudad. Y hacer todo eso, desarrollando el verdadero progreso rural: la educación y la sanidad, hoy muy abandonadas. Algo de todo ello se afirma en la nueva política de "construir un agro socialista", iniciada el año pasado. De esta compleja transformación depende el futuro de China, porque está claro que el país no puede meter en ciudades a sus 800 millones de campesinos sin ocasionar un desastre social y ambiental.
La construcción de la "Gran Muralla Verde" de China, el seudónimo de esta reconversión rural, está llamada a ser aun más compleja que la histórica obra en la que su nombre se inspira.

Poblado troglodita en Kandovan (Irán).


Kandovan o la pequeña Capadocia de Irán





Si hay lugares que parecen de ficción, uno de ellos podría ser Kandovan, una ciudad milenaria situada cerca de Osku y Tabriz, en Irán. Su mayor atractivo reside en sus casas talladas en piedras de gran tamaño desde hace más de 3000 años y aún habitadas.

Vivir en cuevas en el siglo XXI










Vivir en cuevas en el siglo XXI










Las lumbreras, como ésta de Ricla, permitían la entrada de aire al interior de las cuevas.
En la actualidad, las viejas cuevas bodega son más utilizadas como lugares de ocio. Bodegas Bordejé en Ainzón.

Las cuevas fueron las primeras y más codiciadas viviendas para el hombre primitivo, especialmente cuando se vio obligado a refugiarse por el cambio de clima y la llegada de las glaciaciones. El mejor refugio que ofrecía la naturaleza eran las oquedades y cuevas; servía de abrigo en invierno y era fresca cuando quemaba el sol.








Además, era una forma de defenderse de animales salvajes como el tigre de sable o el oso y también de los enemigos de otras tribus. Se tiene constancia de que hace más de 300.000 años antes de Cristo, hombres prehistóricos ya habitaban en cuevas del sur de Francia o de China. Así siguió durante miles de años; existen cuevas que han estado habitadas durante tiempos inmemoriales y no fue hasta que la mejora en el nivel de vida fue importante, que los hombres dejaron de habitar en cuevas.




En la actualidad, en el mundo desarrollado, es excepción quien sigue viviendo en ellas, aunque hay localidades que conservan barriadas enteras de este tipo de viviendas. En el pasado más reciente, muchas cuevas fueron habitadas por ermitaños, como en la cueva Gotolas de San Juan de la Peña o por anacoretas en cuevas de Sopeira (Huesca) que fueron el antecedente del Monasterio de Nuestra Señora de Alaón.





En Aragón, numerosos pueblos, especialmente de la provincia de Zaragoza, cuentan con cuevas que fueron o son viviendas. Conocidas son las de Juslibol, barrio cercano a Zaragoza donde las cuevas son muy cotizadas como vivienda; los moradores hablan de que son frescas en verano y templadas en invierno y la mayoría de ellas están realmente bien acondicionadas. Precisamente estos días se está preparando un plan de ordenación de las cuevas de Juslibol. Pero estas no son las únicas; el valle del Ebro es rico en cuevas excavadas como vivienda y se pueden ver abundantes ejemplos en lugares como Bardallur, Salillas de Jalón, Miedes, Épila, Muel e incluso Calatayud.




También las Comarcas del Moncayo y Campo de Belchite cuentan con cuevas que fueron y en algunos casos siguen siendo utilizadas como viviendas. Otro ejemplo diferente de uso de las cuevas son las existentes en localidades como Botorrita, Almonacid de la Sierra o Tabuenca, utilizadas para guardar el vino y como lugar donde acudir a degustar y compartir un trago. Aún cuando la mayoría de las cuevas no están habitadas continuamente, sí que están arregladas para utilizarlas en fin de semana.




Además, en otras zonas españolas, principalmente en Castilla La Mancha y Andalucía, se han convertido en originales establecimientos de turismo rural como una oferta diferente para pasar unos días viviendo en una cueva y en intenso contacto con la naturaleza.

GUADIX.Vivir en una casa-cueva © revistaiberica



GUADIXVivir en una casa-cueva © revistaiberica



El fondo de dos grandes lagos prehistóricos ha ofrecido a los habitantes de Guadix la oportunidad de habitar el interior de la tierra a golpes de pico y pala.


Considerada, hoy, como un lujo, la casa-cueva ha sido, generalmente, la vivienda de las familias más pobres, cuyo esfuerzo ha plantado un paisaje de blancas chimeneas sobre tierras ocres y amarillentas.


Gruesos arañazos de acerada punta de pico adornan las paredes y techos de las viviendas del barrio de casas-cueva de Guadix. La experiencia no es única. Se repite, igualmente, en Purullena, Belerda y Benalúa sin apenas diferencias. Quizás, lo único distinguible sea el oficio de sus habitantes, pues el desarrollo de la primera, extendida a la sombra de catedral y alcazaba, conlleva otras profesiones.


En cualquier caso, en todas ellas se ha producido el mismo fenómeno. El vecino de estas poblaciones ha aprovechado los montes de cartón-piedra para excarvar con cierta facilidad habitación, cocina, recibidor...

La cueva ha crecido en tamaño en la misma relación que aumentaba la familia, aunque en su interior también había sitio para los cerdos y las caballerías.


Tan sólo debían dejarse al exterior los servicios, cuya instalación causaba no pocos problemas, aunque estos inconvenientes no son nada comparados con las ventajas. Vivir bajo tierra, dentro de uno de estos túneles redondeados y encalados, vestidos con el mobiliario de la época y los colores de colchas típicas y aperos de labranza, es fresco en verano y cálido en invierno. Además, la peculiar característica de este terreno arcilloso es que una vez mojado con la lluvia, el agua es incapaz de traspasarlo, por lo cual las cuevas se mantienen calientes y secas.


Curiosamente, lo que hoy es un erosionado y árido altiplano de tierras ocres, amarillentas y blanquecinas, hace millones de años era el fondo de sendos lagos. Su desecación dejó un paisaje de cortantes y quebrados límites, donde surgen paredes, montículos y cerros erosionados. Mas, la aridez es falsa, pues el subsuelo está lleno del agua de las cercanas cumbres de Sierra Nevada y de la escasa lluvia caída en la planicie. Y ahí, entre la aridez exterior y el empapado interior, crecen airosas y blancas chimeneas de múltiples formas y ubicaciones, único sígno de la existencia de vida.


Rojo y blanco

El mayor conjunto de cuevas de España se encuentra en Guadix, abiertas a pico junto a palacios y alcazaba, iglesias y catedral y calles señoriales. La vivienda subterránea es el testimonio histórico de un modo de construcción que aún tiene cábida y que muestra la adaptación del hombre al medio natural. De marcado carácter rural, la cueva ha pasado de ser identificada como casa pobre y no valer nada (hace pocos años se vendían por poco más de trescientas mil pesetas), a ser apreciada como una segunda vivienda donde pasar el fin de semana y alejarse de los calores estivales (ahora se puede llegar a pagar hasta tres millones de pesetas).


El terreno es el elemento determinante que diferencia las clases de núcleos de cuevas. En laderas de gran pendiente, las cuevas se disponen horizontalmente en hileras que se superponen en diferentes niveles. Estrechos caminos serpentean entre unas y otras organizando todos los accesos. La altura permite, además, construir cuevas de dos plantas.


En cambio, si la zona se desarrolla en pequeños montículos o colinas, los senderos se organizan por ramblas y cañadas, alineándose en improvisadas calles o agrupadas en torno a un espacio libre común, una placeta. Este terreno permite, si la superficie del cerro no es muy grande, que la cueva lo atraviese por completo buscando la luz y la ventilación cruzada.


Al exterior, se muestra una fachada con pocos vanos, para mantener las excelentes condiciones térmicas de la cueva, un pequeño jardín y la chimenea, de formas muy variables, pero, siempre, encaladas en blanco en marcado contraste con el rojizo del terreno.


La mayoría de las cuevas constan de una sola planta y son muy sencillas, aunque los tamaños son muy variables y pueden disponer de dos, tres y cuatro dormitorios, cocina, cuarto de baño y salón comedor con chimenea de leña.


En el interior, las paredes y los techos desiguales, hechos a pico, pero profusamente encalado dan una extrema sensación de limpieza y calidez. Los pasillos, estrechos y, generalmente, cortos, llevan hasta las estancias más escondidas en lo profundo de la cueva y no es raro encontrar, bajo tierra, rincones y escalones, miradores, huecos y puertas incorporados, con estilo, a todas las habitaciones.


Acostumbrados a convivir con los animales (se puede distinguir la marranera o los pesebres), el mobiliario se puede excavar en la misma roca, creando pequeños armarios con puertas de celosía y alacenas de cocina hechas en los huecos de las paredes, bonitas camas con doseles de tipo árabe y muebles labrados en el suelo.


Y si el lugar puede parecer rústico, nada mejor que el contraste de la habitación de alguna joven, plagado de grandes peluches, juguetes y coqueterías para desmentir cualquier tópico existente sobre estas viviendas de cal, arcilla, acero, esfuerzo y sudor.


Datos prácticos
Llegar. Desde Granada o Almería, Guadix se encuentra en la A-92, carretera que une ambas capitales andaluzas. Desde Granada se encuentra a 58 km y a 438 km desde Madrid. Desde Murcia por autovía A92 Norte distancia 220 km. Desde Jaén por autovía A92 hasta Granada o por acceso desde el cruce de la Venta de la Nava (Iznalloz) distancia 110km.
Oficina de Turismo. Carretera N- 342, km 225,8. Tel.: (+34) 958 66 26 65
Casa Cueva. Guadix cuenta con una casa-cueva utilizada como museo de este tipo de viviendas. En ella, es posible contemplar el modo de vida de la gente de la ciudad y de su tierra, no sólo a través de una cueva típica, sino también con una buena colección de los objetos y las indumentarias utilizadas en oficios, festejos, industrias agrícolas y ganadería. La Cueva Museo se distribuye en diversas salas: Portal, Audiovisuales, Biblioteca, Artesanía y tradiciones, Dormitorio, Alacena, Cocina, Cuadra, Marranera, Aperos de Labranza y Pozo.

Cuevas-vivienda y “cueveros” en Moral de Calatrava (Ciudad Real), 1957 (Resumen)













REVISTA BIBLIOGRÁFICA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES (Serie documental de Geo Crítica) Universidad de Barcelona ISSN: 1138-9796. Depósito Legal: B. 21.742-98 Vol. XIII, nº 771, 5 de enero de 2008




Cuevas-vivienda y “cueveros” en Moral de Calatrava (Ciudad Real), 1957 (Resumen)
En 1957, el mismo año en que se creó en España el Ministerio de la Vivienda, seguía siendo difícil para muchos el acceder a una vivienda digna. En Moral de Calatrava (Ciudad Real), las cuevas-vivienda intentaron ser una pobre alternativa a la falta de casas y a la crisis habitacional a pesar del rechazo a este sistema marginal por parte del Estado y de los demás poderes públicos de la Dictadura.


Luis Arias González (Doctor en Historia, investigador)Juan José Andrés Matías (profesor de Enseñanza Secundaria, investigador)


Actualmente, las cuevas-vivienda constituyen en España un patrimonio arquitectónico muy apreciado por su originalidad y por los beneficios económicos que producen tanto su rehabilitación en sí como su, cada vez mayor, explotación y reconversión en alojamientos turísticos. La mayoría de ellas, restauradas convenientemente, ofrecen ahora en distintos puntos de Canarias, Andalucía, Levante, Aragón, Navarra, Castilla y León, Madrid y Castilla-La Mancha, todo tipo de comodidades que las han transformado en la imagen floreciente –y muy rentable- de un sistema hostelero alternativo que aúna la calidad más moderna con los aspectos ecológicos de moda –“construcción bioclimática”- y la pervivencia, a la vez, de una pintoresca tradición constructiva. Desde hace unas tres décadas, la alta consideración alcanzada por la cueva-vivienda ha puesto en marcha un peculiar proceso de “gentrificación”, es decir, que son ahora las clases sociales más altas quienes han revalorizado y transformado en lugares “chic”, zonas anteriormente sumidas en la depresión y el abandono. Pero, al margen de estos nuevos usos habitacionales privados, constatamos un renovado interés entre los mismos poderes públicos por sumarse a esta recuperación arquitectónica y cultural. Sin embargo, hasta los años 70, las casas troglodíticas eran consideradas en nuestro país un foco de poblamiento marginal y un sinónimo inequívoco de “subvivienda” o de infravivienda de la más baja estofa. Sus mismos ocupantes, las autoridades políticas del momento y el grupo de arquitectos y demás expertos en el tema de la habitación popular, coincidían al verter sobre ellas una inequívoca consideración peyorativa y despreciativa. Debemos señalar que muy pocos veían, por aquel entonces, las indudables ventajas de las cuevas-vivienda que ahora en tanto se estiman; asuntos como el ahorro energético y la isotermia que procuran sus paredes a lo largo del año al mantener temperaturas medias de entre 15º y 19ºC a una profundidad de 1’5 o 2 metros. Otras aportaciones interesantes son la baratura de la edificación y conservación posterior y las facilidades para la autoconstrucción, etc., pero todas ellas apenas provocaban a lo sumo unos muy tímidos y contadísimos elogios por parte de una minoría[1]. Por eso, cuando en 1957, el alcalde de Moral de Calatrava, D. Elías Coll Nieto[2] decidió acabar con el enclave de cuevas-vivienda establecidas en su municipio, no hacía otra cosa que incorporarse a una tendencia generalizada que se estaba aplicando ya en el resto de España[3] y de la cual este enclave sólo constituyó un eslabón más, aunque los avatares de tal iniciativa y sus desiguales resultados pueden considerarse como paradigma y reflejo, a la vez, de todo este complejo proceso histórico que imbrica el estudio de este singular modelo de vivienda con lo que podríamos denominar “la vida cotidiana” o “la mentalidad colectiva” de toda una localidad.
No debería obviarse que una casa es mucho más que un mero amasijo de materiales o de formas constructivas, puesto que la vivienda condiciona nuestra propia vida a la vez que la exterioriza y, por eso, quisiéramos que estas páginas fueran un homenaje a todos los habitantes que pasaron por las cuevas y un recordatorio generalizado para que tal situación de precariedad y marginación no vuelva a repetirse jamás.
A mediados del siglo pasado, Moral de Calatrava, englobada en el partido judicial de Valdepeñas, provincia de Ciudad Real, era una población en pleno crecimiento, con un total de 8.129 habitantes[4]. Había conseguido alcanzar –paralelamente con Valdepeñas-, la categoría de ciudad sesenta años antes en 1895, durante la regencia de Dª María Cristina, madre de Alfonso XIII, usando para ello como argumento justificativo el gran desarrollo económico y poblacional logrado por la localidad. Los pilares de este esplendor eran, en primer lugar, una agricultura floreciente de viñedos, olivos, tierras de pan llevar y huertas abastecidas por pozos que más tarde serían regadas -tras la Guerra Civil- por el canal del río Jabalón con sus dos embalses de Marisánchez-La Cabezuela y el de Vega del Jabalón. Estas obras de ingeniería, englobadas en el ámbito de la confederación hidrográfica del Guadiana proporcionaron agua a más de 1.000 hectáreas y extendieron la electrificación por toda la zona. Pero el cambio de siglo había traído, además, la proliferación de pequeñas y medianas industrias relacionadas con el sector alimenticio y con el agropecuario; destacaban, muy especialmente, las bodegas vitivinícolas y las almazaras de aceite cuyo incremento y mecanización incipiente fueron potenciados por los altos precios que alcanzaron ambos productos durante todos estos años (Sánchez Sánchez, 1986). El tercer hecho decisivo, sin lugar a dudas, fue la construcción del trazado ferroviario de vía estrecha que unía Valdepeñas con Puertollano y que se conoció popularmente como el “trenillo” (figura 1). En 1890 se autorizó a Pedro Ortiz de Zárate la construcción de un ferrocarril entre Valdepeñas y La Calzada de Calatrava, con un ancho de 750 milímetros, en lugar del ancho métrico -1.000 mm.- más habitual de esta modalidad; siendo inaugurado el día 22 de diciembre de 1893 para luego prolongarse hasta Puertollano en 1903, completándose los 76 kilómetros finales utilizados especialmente para transportar la producción de vino, aceite y cereal de la finca de “Montanchuelos” –propiedad personal del mencionado Ortiz de Zárate- y de otras grandes explotaciones similares en las que los raíles entraban hasta las mismas bodegas; por el contrario, el tráfico de viajeros no superó en ningún año los 80.000 efectivos. A partir de 1919, su rentabilidad cayó progresivamente hasta que llegó el cierre definitivo en 1963, coincidiendo de forma harto sintomática con el propio abandono de nuestras cuevas.


para más información, visita: http://www.ub.es/geocrit/b3w-771.htm


miércoles, abril 16, 2008

Las cuevas-vivienda de Moral en 1957



Las cuevas-vivienda de Moral, tema de un libro que se presenta este viernes

fuente: http://www.miciudadreal.es/content/view/51643/10027/


miércoles, 06 de febrero de 2008
El libro “Las cuevas-vivienda de Moral en 1957 se presenta el próximo viernes día 8 de febrero a las 18 horas en el Auditorio Municipal de Moral de Calatrava.



Este libro es obra de Juan José Andrés Matías y Luis Arias González.

En dicho acto intervendrán, además de los autores, la historiadora y profesora de la Universidad de Castilla – La Mancha, además de Diputada por Ciudad Real, Clementina Diez de Baldeón y Adolfo Salvador Gómez, antiguo habitante de las cuevas- vivienda, ex-Alcalde de Moral de Calatrava y autor del prólogo.

Los dos especialistas Luis Arias González, doctor en Historia e investigador, y Juan José Andrés Matías, profesor de Enseñanza Secundaria e investigador.


El mismo año en que se creó en España el Ministerio de la Vivienda, 1957, seguía siendo difícil para muchos acceder a una vivienda digna. En Moral de Calatrava, las cuevas-vivienda intentaron ser una pobre alternativa a la falta de casas y a la crisis habitacional a pesar del rechazo a este sistema marginal por parte del Estado y de los demás poderes públicos de la Dictadura.

El Sacromonte, cuevas y leyenda



El Sacromonte, cuevas y leyenda



En el pintoresco barrio del Sacromonte, que mira a La Alhambra, se dan cita algunos de los elementos más identificativos de Granada. Por un lado, las cuevas excavadas en las grutas naturales de la montaña sagrada, templos del arte gitano y verdaderos museos de la vida troglodita adaptados a las comodidades modernas; y por otro, la Zambra, ese antiguo baile compuesto a su vez por otros tres que simbolizan los momentos de la boda gitana.


Este idílico lugar acogió a partir de la conquista cristiana en sus casas cueva, extramuros de la ciudad, a las etnias y grupos sociales que se hallaban fuera del control administrativo y el orden eclesiástico, como los judíos y moriscos. Barrio mayoritariamente gitano, cuentan las crónicas que éstos entraron en Granada acompañando a las tropas de los Reyes Católicos para los que trabajaban como forjadores. No es, por tanto, de extrañar la presencia desde siempre de artesanos y artistas dedicados al flamenco, de cuyo arte nació la vieja y embrujadora zambra que hoy continúa protagonizando espectáculos en cuevas como Los Tarantos, María La Canastera, Cueva La Rocío o Venta el Gallo.


Pero existe otra historia, la vinculada a la leyenda, elemento sin que el Sacromonte perdería parte de su esencia. La conocida como el Barranco de los Negros es una de las más cautivadoras.


Narra cómo tras la caída del Reino Nazarí fueron muchos los nobles árabes que emprendieron el camino del exilio hacia tierras africanas. Temerosos de que les robaran sus fortunas escondieron grandes tesoros en este Monte de Valparaíso.

Sus esclavos de raza negra eran conocedores de las incursiones de sus amos a la montaña sagrada y decidieron, tras ser liberados, recuperar estos tesoros.

Excavaron y excavaron en las laderas de este barranco sin éxito y, extenuados por el esfuerzo se cobijaron en estos huecos que más tarde acondicionaron y convirtieron en sus hogares.

Arquitectura subterránea






Arquitectura subterránea


La evolución de sus elementos externos, fruto de la adaptación a los nuevos tiempos y las modernas necesidades, fue propiciando la paulatina conversión de las primitivas y originales cuevas en casas cueva, provistas de edificios y construcciones adosadas a la fachada o erigidas en el espacio de acceso a la vivienda.
Así, a partir del esquema habitual de organización espacial, consistente en estancias comunicadas entre sí por pequeños huecos a modo de arcos fajones y organizadas en galerías excavadas en profundidad o de forma paralela a la fachada, se fueron sumando formas más complejas de concebir esta construcción. Las principales innovaciones serán la adición en fachada de otros cuerpos, adosados o exentos, y la potenciación de recintos como la placeta de acceso. Estos cambios permitieron separar las dependencias dedicadas a animales de las que albergaban a personas y sacar al exterior los locales húmedos.
Así, el agregado inicial se va transformando en una edificación cada vez más autosuficiente que conserva la primitiva cueva como una simbólica muestra del asentamiento original.

Arquitectura subterránea


fuente:http://www.turgranada.es/dormir-en-casas-cueva/casas-cueva.php?id_seccion=124

Arquitectura subterránea

Cómo se excavan

La construcción de una cueva, obra en la que el usuario ha contado siempre con la inestimable ayuda del “maestro de pico ”, se inicia dando un corte vertical al terreno que servirá de fachada, quedando libre el plano horizontal situado ante ella; según la topografía, a veces es necesario realizar otros dos cortes verticales en los extremos perpendiculares que actuarían a modo de contrafuertes.

En el centro de la fachada se traza la puerta en arco (penetrando 1 m. o 1,5 m., que es el espesor de los muros de carga) y, a partir de ella, la primera habitación, con techo en bóveda de cañón, planta cuadrada y unas dimensiones de 2,5 a 3 m. de lado. A continuación de esta primera estancia se irán excavando, en forma de galería, el resto de habitaciones. Su número, dimensiones y organización interna dependerá tanto de la extensión del cerro o colina como de las posibilidades económicas y necesidades de sus moradores.

La topografía del terreno en la que se desarrolla este proceso constructivo, con sus curvas, formas y pendientes, condicionará asimismo las diferentes clases de asentamientos de los conjuntos cueveros presentes en Granada.

Quizás el más extendido, sobre todo en la Hoya de Guadix, es el situado en vertientes abruptas, con las cuevas organizadas en hileras y superpuestas en diferentes niveles horizontales, a las que se accede a través de angostos caminos serpenteantes que bordean la ladera.
Si el enclave se encuentra en una zona de pequeños montículos, atravesados de extremo a extremo buscando la luz y la ventilación cruzada, las casas cueva se alinearán a lo largo de calles o bien se agruparán en torno a un plaza o placeta; esta tipología sólo se puede contemplar, dentro de la región andaluza, en la provincia granadina, configurando núcleos en Benalúa, Gor, Purullena, Baza, Benamaurel y Huéscar.
Existe, además, un tercer tipo de asentamiento, localizado en Baza, pero que ha quedado en desuso por el riesgo de inundaciones que implica: la excavación en fosa .

ARDEKÁN, Iran



Templo de Chek Chekú




El templo zoroastriano de Chek Chekú (o Pir-e-Sabz) se encuentra cerca de Ardekán. Este templo, lugar de peregrinación de zorostarianos de todo el mundo desde el 24 de junio al 1 de julio, es llamado Chek Chek por el constante goteo (chek chek) de las paredes escarpadas de la montaña en el que se haya.

jueves, diciembre 13, 2007

Yunak Evleri. Capadocia




Yunak Evleri




Este hotel se compone de seis casas cueva, que datan de los siglos V y VI, renovadas y decoradas de forma elegante y personalizada, respetando el carácter local.
En total, dispone de 30 habitaciones, todas ellas con patios privados con hermosas vistas. En el reciento principal del hotel nos encontramos con un una sala de música, con una buena colección de CDs, y una sala con ordenador y conexión a internet.

Categoría: Hotel con encanto
Ubicación: Capadocia - Turquía

Dirección: Yunak Mahallesi 50400 Contacto: Teléfono: 90 384 341 6920 Fax: 90 384 341 6924

Cuevas, abrigos y refugios



Hay que vivir en algún lugar.









Aunque fueran nómadas a nuestros antepasados siempre les venía bien guarecerse en invierno, y cuando se establecían en algún lugar había que fabricar algo duradero usando la imaginación. Si se encontraba una buena cueva ya estaba solucionado, pero no siempre era así.



La vivienda ha sido una de las primeras ocupaciones de los seres humanos que, desde nuestros orígenes, hemos mostrado una clara tendencia a vivir en grupos con el fin de aumentar nuestra seguridad, organizar la explotación del medio y satisfacer nuestras necesidades sociales.
Los más antiguos refugios


La vida troglodita es característica de Europa occidental (Francia y España) donde son frecuentes los relieves kársticos, en los que la roca caliza por efecto del agua se va disolviendo y formando cavidades subterráneas. En Europa central así como en Siberia había que vivir a la fuerza al aire libre. El uso de refugios o cabañas está pues en relación directa con factores medioambientales como el relieve, el clima, los materiales disponibles, la red de comunicaciones… y también culturales, como el número de componentes de un grupo y sus actividades. Es en la vivienda donde, tal vez, mejor podamos apreciar la utilización de los recursos del medio y la diversidad tecnológica que consistía en el empleo de la piedra y la madera, las pieles, los huesos de animales, las fibras, el fuego, etc...


Las cuevas son muy buenas para conservar restos, no así el campo abierto, donde la erosión destruye cualquier vestigio de ocupación, pero milagrosamente se han encontrado campamentos humanos de diversas fechas. Siempre se ha pensado que las personas del Paleolítico Inferior sólo utilizaban las cuevas como viviendas, pero los datos arqueológicos nos han mostrado cierta variedad de hábitats como cuevas permanentes o temporales, estructuras al aire libre y, a veces, cabañas en el interior de las cuevas (en su entrada) que desempeñaban así el papel de doble protección.



La más antigua evidencia de acondicionamiento del hábitat es un yacimiento de Oldoway (Tanzania), fechado hacia 1.800.000 años, en el que se descubrió una alineación de piedras que formaban un semicírculo que ha sido interpretado como un protector contra el viento. Es la primera construcción humana de la que se tienen noticias


Según avanza el Paleolítico Inferior el hábitat cambia hacia unas formas más complejas que denotan una cierta reflexión y unos modos más metódicos de acondicionar el lugar en el que se habita. Cueva de Vallonnet (Alpes marítimos, Francia), fechada hacia 900.000 años, se ha detectado el hábitat de cueva más antiguo de Europa. Los restos arqueológicos muestran evidencias de caza y de recolección, pero no hay trazas de fuego.


Pero es en Terra Amata (Niza) donde se da el caso más famoso. Los cazadores-recolectores del Achelense construyeron una cabaña sobre una playa de arena y pequeños cantos rodados.
Tenía una estructura de planta oval de unos 10 metros de largo por 4 de ancho, hecha de ramas largas y apoyada sobre dos grandes bloques de piedra. En el interior se localizaron instrumentos líticos, piezas de desecho del trabajo de la talla en piedra, restos de cocina y un hogar central, cuyo humo salía por una abertura en el techo. El yacimiento se ha fechado en 380.000 años y ha sido definido como un campamento de verano. La cabaña de Terra Amata denota ya un esquema bastante complejo, en el que se advierten áreas de actividades definidas y distribución espacial. Aunque la tecnología con la que se construyó es básica, implica ya una cierta planificación y organización del trabajo, es decir, concebir un modelo, buscar las materias primas, tratarlas y construirlo en equipo.

En el Paleolitíco Medio o Musteriese los restos de hábitats son algo más abundantes, pudiéndose distinguir tres modalidades, distribuidas por vastos territorios que ocupan los neanderthales: cuevas, abrigos rocosos y campamentos al aire libre. Desde España hasta las montañas de Irak las cuevas fueron muy ocupadas. En ellas hay pruebas de acondicionamiento, como en Shanidar (Irak) donde también hay una zona interior de enterramientos en la que se descubrió la tumba de un cazador con ajuar funerario y una “ofrenda floral”. En el sudoeste de Francia y en la cuenca de París son numerosas las cuevas que fueron habitadas: La Ferrasie (Dordoña) también con zona de cementerio; Chapelle-aux-Saints (Corréze), Le Moustier y Peche del’Aze (Dordoña). También en la Península Ibérica: El Castillo (Santander), Los Casares (Guadalajara), La Ermita (Burgos)…


En Kiik-Kova (Crimea), Mezine (Ucrania) y Skuhl (Palestina) hay casos semejantes de habitación y cementerio. Pero, los abrigos rocosos y los asentamientos al aire libre son más frecuentes en la Francia septentrional y en los valles de Europa central, oriental y en Rusia, cerca de las áreas con caza abundante y agua, controlando las zonas de paso de las manadas.
Por último, en el Paleolítico Superior, la tecnología había avanzado de tal manera que las técnicas aplicadas a la construcción de viviendas se desarrollaron extraordinariamente, propiciando una variedad de tipos que, utilizando los recursos ambientales, se adaptaron perfectamente a los distintos paisajes y climas. Se aprecian novedades domésticas, como los hoyos para la conservación de alimentos, y para hogares, la diversidad de materiales de construcción, la solidez de las construcciones, los pisos de tierra apisonada o enlosados, la aparición de santuarios con arte, etc. Los nuevos instrumentos como cinceles perforadores, agujas, escaleras, redes, martillos para la minería del sílex o de ocre rojo… hicieron todo esto posible.


Las cuevas se seguían utilizando allá donde éstas estuvieran, pero eran más comunes los asentamientos al aire libre, más que nada porque en muchos lugares eran los únicos medios de refugiarse. Los yacimientos en cuevas se han conservado mucho mejor, algo totalmente lógico porque la exposición a la erosión ambiental es mucho menor. La cueva era lugar de habitación y de enterramiento, de cultos y ritos. El arte rupestre y el arte mueble convirtió en la cueva en un santuario lleno de símbolos. Poseía unas áreas de actividades bien definidas y centradas en el vestíbulo: hogares, diversos talleres, chozas-dormitorios interiores, zonas de enterramientos, áreas sagradas para ceremonias, piletas naturales para el agua… y en el exterior pozos para conservar alimentos, zonas para trabajar y secar pieles, tendederos, áreas de descuartizamiento, fuegos de protección nocturna y chozas de estación cálida. En las cuevas se construían muros de protección y cerramiento, enlosados y pavimentado de suelo, se organizaba todo el espacio interior. Esto se ha podido ver en las cuevas de Morín y Chufín en Cantabria y Forneau-du-Diable en Bourdeilles. Los seres humanos no penetraron más que ocasionalmente en las profundidades de las cuevas, dejándonos sus huellas y obras de arte.



Las casas de mamut
En las estepas, donde no hay cuevas ni refugios naturales, los emplazamientos se encuentran en terrazas fluviales o laderas orientadas al sur o sureste protegidas de los vientos y desde donde se podía contemplar un amplio territorio. Al terminar el periodo de frió extremo que tuvo lugar hace entre 20.000 y 18.000 años, los seres humanos comenzaron a desplazarse hacia las llanuras de Rusia central. En invierno y primavera vivían en cabañas construidas con huesos de mamut que formaban auténticos campamentos. Construían pensando en obtener la máxima protección contra el frío y en su interior colocaban hogares con incluso primitivos sistemas de calefacción. La madera es muy escasa en la estepa, así que en muchas ocasiones el armazón de las viviendas se levantaba con huesos de mamut y se complementaba con muretes de tierra que podrían cubrir con pieles. Los campamentos más famosos de este tipo se encuentran en el valle del Don, Rusia.



Uno de los asentamientos más famosos es el de Mezhirich (Ucrania) que fue ocupado hace 15.000 años a escasa distancia de la confluencia de dos ríos. Eran cazadores de grandes animales, aunque también capturaban aves, peces, liebres y zorros árticos para las pieles. Vivieron aquí entre 30 y 60 personas. Cada cabaña tenía un hogar alimentado por huesos en lugar de madera y alrededor de las mismas había más hogares, despensas y almacenes subterráneos y zonas para la fabricación de útiles de sílex y hueso. En una de las cabañas se encontró un cráneo de mamut pintado y adornado con ocre rojo.


Las cifras
La construcción del asentamiento pudo requerir el trabajo de 10 personas durante 15 días.
Para cada cabaña se utilizaron de 150 a 650 huesos de mamuts ( 97 cráneos, 109 mandíbulas y 92 colmillos).
La cabaña más grande estaba construida con 20 toneladas de huesos: 46 cráneos, 95 mandíbulas y 40 colmillos.
Un cráneo pesa 100 Kg. y un colmillo 200 Kg.



También aparecieron figurillas y cuentas de ámbar, y lo más importante una placa grabada que parece ser una especie de mapa.


Cada cabaña tenía una sólida base de grandes huesos de mamut y una estructura superior más ligera. Los huesos se entrelazaban con gran cuidado, a veces siguiendo pautas geométricas. En cada cabaña predominan huesos diferentes, por ejemplo en una de ellas la base estaba formada por mandíbulas, otra de huesos largos, grandes colmillos se unían para formar el arco de la techumbre. Los almacenes subterráneos (de un metro de profundidad) sólo pudieron construirse con un tiempo cálido cuando el suelo no estuviera helado, por lo que puede que fuera al final del verano. Se utilizaban casi todas las partes de los mamuts y se han encontrado huesos del mismo animal en diferentes cabañas. Los huesos procederían probablemente de un “cementerio” natural cercano.



El Mesolítico – Neolítico fueron periodos en los que se comenzaron a construir de forma permanente aldeas al aire libre al mismo tiempo en que se vivía también en cuevas. Ni que decir tiene que en algunos lugares del mundo aún hay personas viviendo en cuevas, como en la Capadocia turca o en Jaén y Granada, son cuevas excavadas en la blanda roca que ofrecen refugio para animales y personas, además de ser buenos almacenes. Pero volvamos a la Prehistoria, las primeras aldeas fueron derivando en ciudades en Oriente Próximo asociadas ya a la agricultura y la ganadería, como la ciudad de Catal Hüyük en Anatolia. Estos cambios coinciden con los cambios climáticos que se estaban produciendo al final de la última glaciación. La población iba en aumento y adoptó costumbres y formas de vida muy diferentes a las de entonces. Los bosques comenzaron a cubrir las tierras donde antes no había nada, los pueblos se fueron viendo más separados y la abundancia de alimentos les hizo crecer en número y colonizar tierras que antes estaban bajo los hielos, tierras que ahora ofrecían prosperidad. La variedad de cabañas era elevada, los materiales, métodos de construcción y herramientas cada vez eran más complejos.



Pero, en el otro extremo del globo, al sur de Chile encontramos un poblado, el de Monte Verde, de unos 13.000 años a. C. Se trata de un asentamiento permanente de cazadores-recolectores de 12 casas de planta rectangular construidas con un armazón de madera recubierto de pieles (algunos maderos aún conservan restos de las mismas). Las casas tenían pequeños hogares interiores en forma de hoyos revestidos de arcilla refractaria y otros mayores, tal vez comunales, en el exterior. Todo apunta a una organización meticulosa y planificada con unos recursos técnicos muy desarrollados. Es un asentamiento muy poco común en América, sobre todo tan al sur, cuando las penetraciones humanas al continente se hicieron por el norte, donde no se han encontrado asentamientos de este tipo y antigüedad

miércoles, julio 25, 2007

Maravillosa cueva con finca ecológica en venta

INSTINCIÓN. RAMBLA CARRICERAS. ALMERÍA
EN PLENA PRODUCCIÓN ECOLÓGICA. CERTIFICADO Y LICENCIA CAAE

CUEVA: 75 M2

HABITACIONES: 4
BAÑO: SI
COCINA: SI
PORCHE: SI
CHIMENEA: SI
ELECTRICIDAD: GRUPO ELECTRÓGENO Y POSIBILIDAD ENERGÍA SOLAR. HAY PLACA SOLAR.
FOSA SÉPTICA: SI
ALJIBE: SI
VALLADO: SI

BALSA REGADIO: SI
RIEGO POR GOTEO: SI
ACEQUIAS EN PERFECTO ESTADO: SI
METROS TERRENO: 5.000
AGUA: SI, TODO EL AÑO
ÁRBOLES FRUTALES: NARANJOS DIVERSAS VARIEDADES, OLIVOS CENTENARIOS Y NUEVOS, CIRUELOS, MELOCOTONEROS, PERALES, CEREZOS, ALBARICOQUES, HIGUERAS DIVERSAS VARIEDADES, AZOFAIFO, UVAS MOSCATEL Y MESA, ALMENDRO, MANZANO, NÍSPERO, LIMONERO, MANDARINOS, POMELO, GRANADO.
HUERTA: SI

BUEN ACCESO: SI
PISCINA MUNICIPAL: SI, A 2 KILÓMETROS



PRECIO: 120.000 EUROS

TELÉFONO CONTACTO: 636162634

VISITAS: SÁBADO/DOMINGO PREVIA CITA

sábado, abril 21, 2007

Chromata Santorini, Grecia














El Chromata se enclava en el punto más alto de la caldera volcánica de Santorini, muy por encima del nivel del mar.




Merecería la pena alojarse en él, aunque sólo fuera por las vistas. De hecho, algunos hoteles de Santorini se han conformado con tener unas magníficas vistas, quizá en la creencia de que cualquier diseño de interiores, por muy deslumbrante que fuera, palidecería ante la belleza natural del paraje.



En cualquier caso, el Chromata no se cuenta entre ellos: una gama de rojos, rosas, turquesas y violetas cálidos e intensos ocupa el lugar de los blancos brillantes típicos de los hoteles de las islas griegas. El encanto de las habitaciones reside en detalles como las delicadas camas con dosel y las sillas antiguas, además de las paredes de piedra de los cuartos de baño dando la sensación de cueva y de algunas habitaciones.






El hotel dispone de una piscina espectacular donde las haya, que ofrece a los bañistas, desde la vertiginosa situación privilegiada , unas extraordinarias vistas de la caldera. También hay un restaurante junto a la piscina, en el que se sirven comidas y cenas, y un lugar más íntimo que ofrece cenas mediterráneas a la luz de las velas de dos mesas dispuestas en una terraza de cristal que se extiende sobre la piscina.






Si se cansara del panorama de la caldera y le apeteciera ver otras cosas, el pueblo de Imerovigli se encuentra a sólo unos pasos del hotel y la capital de Fira está a diez minutos en coche. El hecho de que el Chromata esté encaramado en lo alto de un acantilado también tiene otro tipo de



consecuencias: por motivos de seguridad, no se admiten niños menores de trece años









jueves, marzo 15, 2007

Cuevas La Granja. Guadix.Granada















Cuevas La Granja es un complejo de 11 cuevas restauradas sobre una granja que data de principios del S. XIX. Cada cueva es en sí un completo apartamento que incluye todas las comodidades en un entorno de relajación y en una forma de vida extraordinaria e incomparable: Las Cuevas.


Dormir en una cueva es una experiencia única: Gracias a su composición en arcilla roja y su peculiar arquitectura, las cuevas mantienen una temperatura constante todo el año de entre 18 y 20º C, por lo que son calentitas en invierno y frescas en verano.


Casa Rural Camino de la granja S/N18510958 676 000666 558030Fax: 958684433

Desde la A-92 dirección Granada o dirección Murcia, coger la salida posterior a Guadix (Benalúa).

Monasterio de Jonas cliff- Francia


fuente: St-Pierre Colamine - St-Nectaire - Puy-de-Dôme - Francetél 04 73 88 57 98 - fax 04 73 88 54 31 - grottejonas@wanadoo.fr



From the Xth century until the end of the Xlth century, a great number of monasteries were built. Both the presence of a chpel and its central place among the dwellings support Patrick Saletta's theory that coenobite monks were the first to live in the Jonas cliff.


A troglodytic dwelling was very good value : lower building costs, less work involved, and little maintenance.


Jonas is secluded enough to fit the needs of monks. Also, this place is neither strange nor unique in the area, since there is another troglodytic site near Perrier, where the valley changes into plains. This second site is dug in a tuff-stone cliff facing South.


Local lords would decide whether such monasteries could be built and maintained. Many disappeared, and this is what happened to Jonas.


In the XIth century, those knights who used to live in the lord's castle moved to the estates they owned and had many manors built.
Jonas : in the beginning, the dwelling itself was dug into the cliff. It was only comprised of a few rooms (section A of sketch). Later, a half-dug, half-built section was added, with the typical feudal symbol : a prominent tower (section B).


During the course of the XVIIth century, the place is deserted. The landlords live elsewhere and only the chapel will be used until the Revolution. Some rooms are then used to breed pigeons.