sábado, abril 10, 2010

Historia de las cuevas





fuente: TurGranada.es | guillenderohan.com


Las cuevas han sido la morada más utilizada por los hombres durante milenios. La seguridad y el aislamiento que las poblaciones prehistóricas encontraron en estos primitivos abrigos naturales sería más tarde buscada por culturas como la musulmana artífice de gran parte de las cuevas y casas cueva excavadas. Esta arquitectura subterránea, fiel reflejo de los cambios históricos, sociales y económicos de su entorno, se mimetiza con el paisaje y relieve, confiriendo a las zonas donde se concentra una expresiva belleza plástica.

Cuando hablamos de cueva o vivienda subterránea, puede parecer que se trate de una vivienda del pasado, anacrónica. Sin embargo, a pesar de que la cueva tiende a desaparecer como vivienda, no por esto deja de poseer cualidades estimables y una temperatura muy agradable, templada en invierno y fresca en verano, siendo el hábitat de más de 60 millones de personas en el mundo.

Etimológicamente hablando, la palabra cueva tiene las siguientes acepciones: cavidad subterránea; sótano; construcción megalítica con una cámara cubierta y un corredor de acceso, al aire libre o dentro de un túmulo artificial.

La vivienda troglodita.

En épocas históricas pasadas, allá por el paleolítico, la cueva natural era utilizada como refugio o lugar de reunión, por una sociedad que inteligentemente todavía no estaba desarrollada. Pero al alcanzar el hombre un grado más elevado de civilización, (unos 5.000 años antes de nuestra era) comienza a construir cuevas artificiales, primeramente excavadas en la tierra, y posteriormente, en la piedra, siendo el tipo de vivienda más utilizada por nuestros antepasados. Se empiezan a realizar los primeros acondicionamientos, ya que el soporte arquitectónico natural preexistente favorece desde el principio la adecuación del medio natural mediante:

modificación de cavidades: excavaciones suplementarias, extensiones
prolongaciones exteriores "construidas" que completan el elemento natural
adaptación a necesidades precisas, rituales. Por ejemplo: pintura rupestre, arte parietal; la arquitectura se complementa con una expresión artística
aparición del fuego: su localización plantea un problema que se resuelve de forma diversa según los tipos de abrigo, como lo testimonian las soluciones adoptadas para la evacuación del humo (implantación de chimeneas).
Esto hace que se cree una tipología troglodita básica en tres formas distintas:

a) Arquitectura de corrección de las configuraciones naturales.
b) Arquitecturas sustractivas.
c) Arquitecturas de terraplenado.

Pero con el paso del tiempo y tras sucesivas transformaciones, la importancia relativa del trogloditismo fue disminuyendo de forma general a escala mundial, aunque localmente en algunas regiones, su número y significación haya crecido o simplemente se haya mantenido con escasas variaciones. De hecho, hoy en día puede hablarse de distintas áreas esparcidas por nuestro planeta, donde de forma continua o periódica la vivienda subterránea se ha seguido utilizando por el hombre como pervivencia en épocas históricas diferentes.

Actualmente algunas de estas cuevas tan solo son abrigos naturales que algunos pueblos primitivos y con técnicas muy antiguas, aprovechan ocasionalmente para vivir. Es el caso de lugares situados en África Occidental. La misma habitación sirve de cobijo a diversas familias que se refugian en grutas durante la estación fría. Los abrigos naturales no son sólo aprovechados en los climas fríos, sino que, por el contrario, en los países ecuatoriales los primitivos se refugian en cuevas naturales huyendo del exceso de calor.

Pero mayor importancia y significación que las anteriores adquieren las cuevas construidas por el hombre. Este trogloditismo en sus características actuales arranca en el s. XVIII. Las cuevas excavadas por la mano del hombre no son posibles más que en materiales desmenuzables y fáciles de tallar, secos y muy impermeables, siendo depósitos de rocas sedimentarias, en la mayoría de los casos, en las que el manto freático es suficientemente profundo para que los habitantes no tengan que temer a la humedad. Se puede estudiar la cueva, en la zona rural o urbana, siendo la rural la que se halla en el extrarradio de los pueblos.

La situación de las cuevas no están unidas a unos tipos concretos de materiales, sino que están directamente relacionadas con el clima: parece que se mantienen sobre todo en las zonas de clima árido y cálido donde la vegetación es escasa, e igualmente en las regiones con bruscas variaciones de temperaturas, de forma que la vivienda subterránea protege tanto del exceso de calor y frío como de los fuertes vientos. El carácter de este tipo de vivienda excavada no solo es de vivienda, sino que también tiene un carácter religioso y majestuoso dependiendo de la época en la que se concibieron.